Zambrano, Miguel Ángel


Nombre:

Miguel Ángel Zambrano García

 

Origen:

Madrid (1972)

 

Identidad:

Narrador...

 

Enlaces:

Facebook: https://www.facebook.com/miguelangelzambranodesvan/

Blog: http://miguelzambrano39.blogspot.com.es/

Twitter: https://twitter.com/39zambrano

 

Contacto

miguelzambrano39@hotmail.es



Biografía

 

Miguel Ángel Zambrano García (Madrid, 1972) comienza en el mundo de las letras escribiendo crónicas para el diario regional de Extremadura HOY y para el diario deportivo AS. Decide probar suerte en el I concurso de relato corto que organiza la asociación

juvenil “Vientos del Pueblo” en la localidad de Fuente del Maestre, pueblo donde decide emigrar su familia cuando contaba con tan solo 11 años.

Tras conseguir el primer premio en el concurso con la obra “Como cada lunes” decide crear un blog y colgarlo, junto a otros relatos y pequeñas historias que va escribiendo por puro entretenimiento.

Por su cabeza comienza a rondar la idea de crear una obra de cierta extensión y para ello decide utilizar los diarios de su abuelo, dando forma a la que se convertirá en su opera prima, “Te encontré en el desván”, basada en hechos reales en su práctica totalidad.


Obra publicada

  • Te encontré en el desván: (Azucena es una niña de 9 años que pasa muchos ratos en casa de su abuelo Miguel, un hombre ya bastante mayor y aquejado de Alzheimer. Es en una de esas visitas cuando el abuelo la sorprende con unos cuadernos que la niña acaba de encontrar. Los dos juntos recuperarán en cada página la memoria que la enfermedad va borrando de manera irremediable. Rememoran la infancia en un hospicio del que tuvo que salir en plena guerra civil, cómo se vio obligado a emigrar a distintas partes del país para poder dar de comer a su familia y dar por finalizado el periplo en el mismo sitio donde lo empezó, en su pueblo, al que vuelve para pasar los últimos años de su vida.)

Premios


Bibliografía sobre el autor


Textos

Nos despedimos con un ligero movimiento de cabeza. Tomé con fuerza de la mano a mi señora y nos encaminamos al interior. Me di cuenta de que estaban separados los dos enormes patios centrales en los que solíamos corretear cuando no teníamos clases, del largo y frío pasillo que tantas veces había recorrido, con unos enormes ventanales. Parecía que aún podía escuchar los gritos de mis compañeros jugando alrededor del brocal del pozo. Los podía ver con sus pequeñas cabezas rapadas, con un pantalón corto de color negro y con una camisa blanca, corriendo de un lado para otro con sus desgastadas alpargatas. Subimos los peldaños de la imponente escalera de mármol blanco. De repente, pude reconocer aquel olor. Ese aroma de mi infancia tanto tiempo guardado en la memoria, volvía a resurgir.

—¿No notas este olor, Herminia? —le dije a mi señora con los ojos cerrados. 

—¿Qué olor? No sé a qué te refieres. Huele a limpio.

 —Es ese olor… El mismo que había cuando estuvimos aquí mi hermano y yo. Es la primera vez que lo vuelvo a recordar. Que sensación tan extraña. Mira, allí al fondo—le dije a mi señora señalando con el dedo — en aquella puerta del rincón, era donde mi hermano Juan y yo nos acostábamos.

 

`Te encontré en el desván`