Alejandre Calviño, Julio.


Nombre:

Julio Alejandre Calviño 

 

Origen:

Madrid (1964)

 

Identidad:

profesor, escritor y aprendiz de brujo.

Blog: laotraliteratura.com

FB: facebook.com/laotraliteratura

Twitter: @JAC_alejandre

 

Contacto:

malcocinado@yahoo.es



Biografía

Oriundo de Malcocinado, nací en el Madrid de los sesenta, en pleno "baby boom", y la llegada del hombre a la luna me pilló con pantalones cortos. Estudié Magisterio en la Autónoma y Ciencias de la Educación en la Complutense. Durante más de una década viví en Centroamérica, dedicado en cuerpo y alma al duro pero agradecido oficio de cooperante. De aquellos años me quedaron unas cuantas arrugas, el amor por la literatura hispanoamericana y una colección de historias para contar. En la actualidad resido en Azuaga, Badajoz, y compagino la literatura con la educación. Formo parte de la Asociación de escritores Entre Pueblos, de la Campiña Sur, he obtenido algunos premios literarios, publicado varios libros y soy autor del blog La otra literatura.


Obra publicada

  • Héroes, tumbas y libros perdidos. Madrid, Ed. Complutense, 2012.
  • Seis mil lunas. Madrid, Ed. Antígona, 2013.
  • Reporte de una boda y un entierro. Murcia, Ed. Tres Fronteras, 2015.
  • VVAA. Universos de papelEl baúl de los recuerdos. Azuaga, Badajoz, Asociación Entre Pueblos, 2014. Pgs. 143-166.

Premios

Ha obtenido premios en certámenes de relato y novela. Entre ellos el XXIII Premio Unicaja de relatos, Málaga; el XXXIV Concurso de cuentos Emiliano Barral, Segovia; el XI Premio de novela Casino de Lorca, Murcia; el XLIX Premio de cuentos Lena, Asturias; el I Premio de Narrativa Universidad Complutense de Madrid; el XVIII concurso de narraciones cortas Villa de Torre Pacheco, Murcia; el V Certamen de relatos cortos Zenobia, Moguer, Huelva; el IV Certamen de relato corto Gerald Brenan, Alhaurín El Grande, Málaga; el XII Concurso de relatos de Murchante, Navarra; el XIV Concurso de narrativa corta Real Villa de Guardamar, Alicante; y finalista del VII Concurso de novela Histórica Ciudad de Úbeda, Jaén.


Bibliografía sobre el autor


Textos

Está bonita aún y se mueve ligera. Lleva el cántaro en la cabeza, sobre el yagual, y los brazos apoya¬dos en las caderas. Camina con esa gracia suya, única, como una llama movida por el aire, que hace enmudecer a la montaña. Como cuando era muchacha y me buscaba con el diablo en el cuerpo, y también yo la buscaba a ella. Me ve y se sonríe, se detie¬ne a mi vera pero no apea el cántaro. Conserva el pelo muy negro, aunque la piel está llena de arrugas en las que uno puede leer como en un libro. Las hay de cansancio, de soledad y de dolor, pero también hay arrugas de alegría y, ahora que platicamos, se le marcan en las comisuras de la boca, en el hoyuelo del camanance. Me mira directo a los ojos, como ha hecho siem¬pre, y me platica aunque no mueva los labios, que ya están resecos. Cuesta creer que sean los mismos labios que tantas veces besé. Tampoco los míos, viejos y borrados, son los mismos. Han perdi¬do la costumbre de besar y de hablar palabras de amor. Pero las platicamos ahora, por los años perdidos; las mías tienen sonidos y las suyas son mudas. Detenidos en la vereda se ha venido la noche y otra vez la mañana, y más noches con sus mañanas porque hace falta mucho tiempo para desquitarnos del silencio y el desamor que cargamos encima. La veo partir con el cántaro sobre el yagual, ondulando el cuerpo con galanura, y su figurilla se empequeñece más y más hasta desaparecer detrás de la loma.

Me detengo en medio de la vereda y veo la sombra que proyecta en ella mi cuerpo reseco. Tanta desolación, pienso, para qué ha servi¬do. Este caminar por la tierra, esta existencia dura y sufrida que hemos llevado, adónde nos conduce. No sé cuánto tiempo llevo aquí, pero no hay prisa, me gusta pasar el rato mirando a lo lejos, a los cerros tan bonitos que les enseñan los dientes al cielo, a la mon¬taña verde y al aire que tiembla con el calor. Enfilo nuevamente la vereda y sigo andando, pero me doy cuenta de que no soy yo quien hace la vereda, sino ella la que me hace a mí, la que me ha estado haciendo desde siempre.

 

El vía crucis, Seis mil lunas. Madrid, Antígona Ediciones, 2013