Delgado Valhondo, Jesús

(Por Antonio Salguero Carvajal)


Nombre

Jesús Delgado Valhondo

 

Origen

Mérida (19-2-1909) - Badajoz (23-7-1993)

 

Identidad

Poeta, autor teatral, cuentos y artículos...

 

Saber más

http://www.fundaciondelgadovalhondo.com/

 

Contacto

info@fundacióndelgadovalhondo.org



Biografía

    Nace en Mérida (19-2-1909), donde su padre era notario. A los seis años de edad sufre la poliomielitis, cuyas secuelas físicas (lo dejará cojo) y emocionales marcan su vida y su poesía, pues comprueba demasiado pronto la fragilidad del ser humano y la necesidad de buscar a Dios, para averiguar las razones de tan estremecedora indefensión.

     Muerto su padre, marcha a Cáceres con su familia, donde se relaciona con los filósofos Pedro Caba y Eugenio Frutos, que le descubren las generaciones del 14 y del 27, respectivamente, y el Existencialismo a través de Kierkegaard y Unamuno que lo inducen a pensar que su concepción existencial de la vida no era un hecho aislado sino que el peso de la existencia venía conformando todo un movimiento filosófico desde un siglo atrás.

     Valhondo comienza a escribir poesía cuando es destinado a Trevejo en 1934 y se encuentra con la soledad. Esta situación emocional lo llevará a escribir Canciúnculas, su primer libro de poemas, donde recoge las influencias de sus lecturas y apunta asuntos claves en su obra lírica como la imagen de un árbol solo. Sobre 1935 compone Las siete palabras del Señor, que es producto de una profunda crisis religiosa, y después Pulsaciones, donde insiste en sus intranquilidades espirituales.

     Desde Trevejo desarrolla una intensa relación epistolar con el grupo Corcel de Valencia, donde edita sus primeros poemas fuera de Extremadura, y con los componentes de Intimidad poética de Alicante, que dan a la luz Hojas húmedas y verdes, su primer libro editado. Además conecta con focos literarios e intelectuales de España y se relaciona con poetas de la talla de Vicente Aleixandre, José Hierro, José María Valverde, José Luis Hidalgo, Gabriel Celaya o Julio Mariscal Montes. En 1945 funda la revista Alcántara de Cáceres con Fernando Bravo, José Canal y Tomás Martín Gil "para recoger y difundir el resurgir extremeño" que venían observando en el ámbito de la cultura regional.

     En 1954, recibe una carta de Juan Ramón Jiménez donde le elogia su libro La esquina y el viento y su estilo cálido y natural. En 1957 edita La montaña, después de asistir a un curso de verano en la Universidad de Santander, donde entabla una entrañable relación con prestigiosos catedráticos como Lázaro Carreter, Alarcos Llorach y Muñoz Alonso, director del curso. 

     En 1960 se traslada a Mérida donde continúa su labor de maestro-poeta y desarrolla una gran actividad literaria. En 1961 edita Aurora. Amor. Domingo, donde recoge sus imperantes deseos de volver a su ciudad natal. Luego se relaciona con el grupo poético Rocamador de Palencia, que le edita El secreto de los árboles (1963). En 1965, se traslada a Badajoz y entra en contacto con el grupo Álamo de Salamanca que le publica ¿Dónde ponemos los asombros? (1969) y con el grupo Ángaro de Sevilla que le edita La vara de avellano (1972).

     En 1979 da a la luz su libro cumbre, Un árbol solo; se presenta a la elecciones con la UCD y consigue ser teniente de alcalde y concejal de cultura del ayuntamiento de Badajoz, desde donde quería resolver los problemas de la gente de la calle y poetizar la Política, pero poco después se retira decepcionado.

     En 1988 recibe en el teatro romano de Mérida la Medalla de Extremadura. En 1992, termina su último libro de poemas, Huir, que es una despedida. El 23 de julio de 1993 muere en Badajoz y es enterrado en Mérida bajo esta inscripción: "Ya soy tierra extremeña", síntesis del amor por su tierra y del sentido trascendente con que concebía la vuelta a su origen.


Obra publicada

Libros de poemas:

-Canciúnculas, en Poesía completa de Jesús Delgado Valhondo, Mérida, ERE, 2003.

-Las siete palabras del Señor, en Poesía completa de Jesús Delgado Valhondo, Mérida, ERE, 2003.

-Pulsaciones, en Poesía completa de Jesús Delgado Valhondo, Mérida, ERE, 2003.

-Hojas húmedas y verdes, Alicante, Col. Leila, nº 6, 1944.

-El año cero, San Sebastián, Col. Cuadernos de Poesía Norte, nº 13, 1950.

-La esquina y el viento, Santander, Col. Tito Hombre, nº 11, 1952.

-La muerte del momento, Gévora (Badajoz), nº 32, 1955.

-La montaña, Santander, Col. La Cigarra, nº 2, 1957.

-Aurora. Amor. Domingo, en Primera Antología, Badajoz, Diputación Provincial, 1961, pp. 115-154.

-El secreto de los árboles, Palencia, Col. Rocamador, nº 31, 1963.

-¿Dónde ponemos los asombros?, Salamanca, Col. Álamo, nº 9, 1969.

-La vara de avellano, Sevilla, Col. Ángaro, nº 40, 1974.

-Un árbol solo, Badajoz, Diputación Provincial, I. C. Pedro de Valencia, 1979 (1ª ed.), 1982 (2ª ed.).

-Inefable domingo de noviembre, Cáceres, I. C. El Brocense, 1982.

-Inefable noviembre, Algeciras, Col. Bahía, nº 16, 1982.

-Ruiseñor perdido en el lenguaje, Sevilla, Cuadernos Poéticos Kylix, nº 2, 1987.

-Los anónimos del coro, en Poesía, Badajoz, Diputación Provincial y ERE, 1988, pp. 315-346.

-Huir, Badajoz, Del Oeste Ediciones, Col. Los Libros del Oeste, nº 1, 1994 (1ª ed.), 2002 (2ª ed.).

 

Antologías: 

-Primera Antología, Badajoz, Diputación Provincial, 1961.

-Canas de Dios en el almendro (Antología), Sevilla, Ángaro, 1971.

-Entre la hierba pisada queda noche por pisar (Antología), Badajoz, Universitas, 1979 (1ª ed.), 1993 (2ª ed.).

-Segunda antología, 2ª parte de Entre la yerba pisada queda noche por pisar, Badajoz, Universitas, 1979 (1ª ed.), 1993 (2ª ed.).

 

Recopilaciones: 

-Poesía, introducción y notas de Ángel Sánchez Pascual, Badajoz, Diputación y ERE, 1988. 

-Poesía completa (tres tomos), edición, introducción y notas de Antonio Salguero Carvajal, Mérida, ERE, 2003.

 

Poema extenso: "Canto a Extremadura", Hoy (Badajoz), 28-6-56.

 

Libros de relatos:

Yo soy el otoño, 1953; Cuentos y narraciones, 1975; Ayer y ahora, 1978; Cuentos, 1986, y El otro día, 1990.

Obras de teatro:

La vida en los muebles...

Novela:

Isaac.

Artículos periodísticos, pregones de Feria y Semana Santa, críticas de libros, crónicas, ensayos, cartas, letras de himnos y canciones, prólogos y semblanzas.


Bibliografía sobre el autor

ALEIXANDRE, VICENTE, carta a Jesús Delgado Valhondo, Hoy (Badajoz), 22-5-88.

ÁLVAREZ BUIZA, JAIME, "Jesús", Hoy (Badajoz), 22-5-88.

BARRADO, MERCEDES, "Joaquina Oncins, viuda de JDV", Hoy (Badajoz), 3-10-93.

BARRERA, LIBORIO, “El legado de Valhondo”, Extremadura (Cáceres), 5-10-02, p. IV-V.

BELLIDO ALMEIDA, ANTONIO, "Delgado Valhondo, sembrador de amapolas", Hoy (Badajoz), 23-7-2000.

BERMEJO, JOSÉ MARÍA, "Delgado Valhondo, el misterio sencillo", Hoy (Badajoz), 27-1-74.

BLECUA, JOSÉ MANUEL, "Jesús Delgado Valhondo", La hora XXV (Barcelona), nº 57, 1966.

BRAVO Y BRAVO, FERNANDO, "Ese corazón al viento ...", Hoy (Badajoz), 22-5-88.

CABA LANDA, PEDRO, "Un gran poeta", Hoy (Badajoz), 26-1-58.

CAMPOS PÁMPANO, ÁNGEL, "Más conocido que estudiado",  Hoy (Badajoz), 28-11-93.

CARANDE, BERNARDO VÍCTOR, "Valhondo, el ser", Hoy (Badajoz), 7-8-93.

CORCHETE, SANTIAGO, "Poeta y rebelde", Hoy (Badajoz), 22-5-88.

DELGADO RODRÍGUEZ, FERNANDO, "Mi padre ha muerto", Extremadura (Cáceres), 28-7-93.

FÉLIX MORILLÓN, RAFAEL RUFINO, "El vendaval, Jesús", Badajoz, Kylix, nº 29, 1993.

FRUTOS, EUGENIO, "La poesía personal de Jesús Delgado Valhondo", prólogo de La esquina y el viento, Santander, Tito Hombre, 1952.

JIMÉNEZ, JUAN RAMÓN, carta a Jesús Delgado Valhondo, Río Piedras (Puerto Rico), 22-2-54.

LEOPOLDO DE LUIS, "La poesía de Delgado Valhondo", Papeles de Son Armadans (Palma de 

Mallorca), 1962.

LÓPEZ LAGO, SOLEDAD, "Se está haciendo tarde", Hoy (Badajoz), 19-3-98.

LÓPEZ MARTÍNEZ, JOSÉ, "El poeta y los asombros", Ya (Madrid), 18-1-70.

MARTÍN TAMAYO, TOMÁS, "Jesús Delgado Valhondo: 'Hay mucho mitinista de plazuela disfrazado de poeta' ", Hoy (Badajoz), 17-10-76.

MARTÍNEZ-MEDIERO, MANUEL, "Jesús en el recuerdo", Hoy (Badajoz), 12-8-94.

MUÑOZ DE LA PEÑA, ARSENIO, “El avellano de Valhondo", Béjar en Madrid (Madrid), 5-10-74.

PACHECO, MANUEL, "A Jesús Delgado Valhondo en su ausencia", Hoy (Badajoz), 25-7-93.

PECELLÍN LANCHARRO, MANUEL, "Un árbol solo", Alminar (Badajoz), nº 37, 1982.

POBLADOR, JUAN JOSÉ, "La soledad. A Jesús Delgado Valhondo", Hoy (Badajoz), 31-1-80.

ROBLES FEBRÉ, JUAN MARÍA, "Jesús Delgado Valhondo. Jaula de Atardecer", Calle mayor (Logroño), nº 7, 1987.

RODRÍGUEZ NÚÑEZ, TERESIANO, "La muerte de un poeta", Hoy (Badajoz), 25-7-93.

SALGUERO CARVAJAL, ANTONIO, "'Ya soy tierra extremeña'", Extremadura (Cáceres), 23-7-97.

SÁNCHEZ PASCUAL, ÁNGEL, "Delgado Valhondo, otra vez ruiseñor", Extremadura (Cáceres), 1-3-87.

SANTIAGO CASTELO, JOSÉ MIGUEL, "Siempre esa voz, maestro, tu palabra", Hoy (Badajoz), 22-

5-88.

SENABRE SEMPERE, RICARDO, "Jesús Delgado Valhondo en su lírica esencial", en Escritores en 

Extremadura, Badajoz, Diputación Provincial, 1988.

TORRES NEBRERA, GREGORIO, "Leyendo 'Inefable domingo de noviembre'", en monográfico 

"Jesús Delgado Valhondo", Hoy (Badajoz), 28-11-93.

TRENADO MOLINA, R. MANUELA, Aproximación a la poesía de Jesús Delgado Valhondo, Mérida, ERE, 1995.

VALVERDE, ÁLVARO, "Valhondo póstumo", Hoy (Badajoz), 31-3-94.

ZAMBRANO, JOSÉ ANTONIO, "Jesús Delgado Valhondo", Hoy (Badajoz), 28-11-93.


Texto

GENTE (de Un árbol solo)

 

"Hablan las aguas y lloran

lloran las almas y cantan"

J.R.J.

 

Escuchad esas ramas

de sombra encaramadas

en la tarde del barrio.

Escuchad esas aguas

de miradas inciertas

que se asoman a veros.

Escuchad los latidos

del corazón del otro

que contigo amanece santuario.

(Escucha antes que nazca

la música en tu oído).

Dejad a las palabras

podrirse a su manera.

Despójate insensato

del niño de nubes que navega en ti,

de fantasmas, de velos,

del ayer, de la suerte.

Purifica intenciones,

para subir

locuras de quijotes,

pueblos de sanchopanza,

sueños que ascienden tramo a tramo

en escaleras de alas y de ramas,

abismándote en cumbres.

Somos la fe de la existencia,

la esencia de la vida

gente que se refleja

llenando tierras

hasta el más pequeño hueco,

que reserva el instante

hermoso en su fatiga.

 

(Un hombre solo no cabe

en el ancho y profundo

universal espacio).

 

Levantamos un polvo amarillo de aurora

que nos sigue y envuelve.

Quien salta la comba azul del horizonte

se da de cara con el cementerio de su aldea.

Lo mejor es seguir como hasta ahora.

 

Dios baja tanto, tanto, tanto,

que parece uno más;

gente entre la gente.

Uno cualquiera que se alegra

bebiendo vino con nosotros.

 

Nos fundimos en danzas

de la marcha común.

Dios late en medio de la multitud

y nos abre puertas de ciudades y campos.

Camino hacia la aurora.

 

Estrenamos trajes, cal y arena,

de domingo.

 

Hacemos avenidas

de imposibles mañanas,

de pasiones sorprendentes.

Y damos lo que sobra.

 

Y ya nos bastaría.

 

Repartimos misterios

en comunión de asombros,

ganadas aleluyas

en comunión de asombros.

Todo lo que tenemos,

lo mejor que tenemos

lo damos a los hombres

inéditos

del mundo.

 

Seguimos eternamente subiendo

juntos la montaña,

humana masa de pan que a Dios mantiene.

La cima está tan cerca

como esa soledad que mana de nosotros,

cuando pasamos la gente,

los que vamos andando tierras,

silencios, noches, días, tiempo,

sin regreso posible.

Los que vamos.

El destino es así.

Nuestro destino.

Y de nuevo a cantar en el coro.

Danzar en la armonía

de la arboleda de los pájaros.

Y un llorar hacia dentro

para que nadie sepa

que una espina pequeña

se nos clavó en el pie

y anoche no dormimos.

 

En medio del paisaje,

en la llanura,

trémulo de emoción,

un árbol solo.