Vivas Hernández, José Manuel

Nombre

José Manuel Vivas Hernández

 

Origen

 Badajoz (1958)

 

Identidad

Poeta, diseñador gráfico...

 

Enlaces

 

www.josemanuelvivas.net

Contacto

josemvivas@gmail.com



Biografía

Nacido en Badajoz (1958), cursó sus estudios en la capital pacense, dónde siempre ha residido. Experto en comunicación, diseño web e ilustración gráfica, empezó a escribir muy joven, admirado por la creación poética (sobre todo) de autores como Miguel Hernández, Antonio Machado, Cesar Vallejo, Octavio Paz, Cernuda, José Ángel Valente o Ángel González, entre otros muchos.

Ha participado en revistas literarias y, actualmente, es componente de la Tertulia Literaria "Página 72" y vocal de literatura en el Ateneo de Badajoz.

Ha obtenido diversos premios nacionales de poesía y a día de hoy tiene publicado 9 poemarios.

 


Obra publicada

 

1998 “Los bordes del abismo” (Ed. Univérsitas – Badajoz)

2006 “Olvídate de Ítaca” (Ed. Nuevas letras – Badajoz)

2007 “Algo que nos salve de todo rubor” (Proemio VI – Loja - Granada)

2008 “Crónicas del Vértigo” (Ed. Edelibros – Badajoz)

2013 “Cuerpo en ruinas” (Ed. Herakleion – Olivenza – Badajoz)

2014 “De puertas adentro” (Ed. Mandala – Madrid)

2015 “Los labios quemados” (Ed. Celesta – Madrid)

2015 “Trayectos” (Ed. Origami – Jerez de la Frontera)

2016 “Mercado de abastos” (Ed. Ruleta Rusa – Madrid)

2016 "Lastre" (Fundación CB - Badajoz) con Ilustraciones de Verónica e Isidro Bueno

2017 "Breve catálogo de insectos y otros seres menudos" (Ed. Lastura - Toledo)

2018 "Instrucciones para escribir un pájaro" (Ed. UNARIA - Castellón)


Premios

(1998): Premio Adolfo Vargas Cienfuegos de Poesía con el poemario "Los bordes del abismo"

(2003): Premio Valvón de poesía con el poemario "En las lindes quebradas de la memoria"

(2003): Finalista del premio Ciudad de Badajoz con el poemario “Olvídate de Ítaca”

(2004): Finalista del premio José de Espronceda con el poemario "Vertical oscuro"

(2004): Accésit en el premio Ruta de la Plata de Cáceres con el poemario "Olvídate de Ítaca"

(2005): Finalista del premio de poesía Ciudad de Loja (Granada) con el poemario "Algo que nos salve de todo rubor"

(2006): Beca a la creación literaria de la Junta de Extremadura al poemario "Crónicas del vértigo"

(2012) Premio de poesía Social “Julia Guerra” de Algeciras con el poemario “Breve tratado de la tristeza”.

(2012) Finalista del Premio Ciudad de Badajoz de poesía con “Cuerpo en ruinas”

(2014) I Premio Entreescritores de poesía con “De puertas adentro”

(2014) III Premio nacional de poesía Origami con “Trayectos”

(2016) Finalista del premio de poesía Ciudad de Badajoz con "Instrucciones para escribir un pájaro"

(2017) Segundo Premio XXI Certamen de poesía "José María de los Santos" (El Viso del Alcor - Sevilla) por el libro "Bajo mínimos"



BIbliografia sobre el autor


Texto

(De puertas adentro)

 

Breves palabras me buscan esta mañana

en que extraño la fiereza ancestral de tu boca;

esta mañana que la luz ha entrado fugaz

por las rendijas cansadas de la ventana

y ha posado su laúd de polvo suspendido

entre el regazo azul y cálido de las sábanas.

 

Tenues palabras me persiguen

en un afán de poemas huérfanos,

de estrofas entrelazadas,

mientras cabalga el día entre mis manos

y escucho las canciones que en la cocina

siseas cuando amasas la ternura

y condimentas el amor a fuego lento.

 

Viene hacia mí el poema desbocado,

con afán de provocación y cierta lujuria;

escucho tus pasos que se acercan

y un perfume a canela y membrillo

invade la estancia lentamente,

tocas mis cabellos y sonríes,

mientras tu mirada sobrevuela las palabras

dejando entre sus líneas migajas de pan

para que no me pierda,

para que sepa regresar a tus abrazos

cuando la noche invada nuestro lecho

y escriba versos en tu vientre.

___________________________________

 

Mi padre desentrañaba crucigramas todos los días.

Cada mañana abría el periódico por la última página

salvando con disimulo el minado campo de las esquelas,

hasta llegar al laberinto,

blanco y negro, del crucigrama.

 

Mi padre hacía crucigramas,

los vestía de palabras hermosas,

de sílabas azules,

con la urdimbre perfecta de su extraña compostura,

mientras iba descubriendo ese misterio verbal

que todo lo ordena y compone,

que coloca sus letras justamente y sin error posible,

en el hueco asignado, en el lugar perfecto.

 

Pasaron aquellos días de paz y de luz,

llegó el tiempo de las urgencias 

y las cortas estaciones.

Pero hoy he retornado al laberinto

blanco y negro del crucigrama,

he recordado a mi padre feliz por su destreza,

mientras buscaba de soslayo en las esquelas

el oscuro nombre de la muerte,

que no sabe de adivinanzas

ni de jeroglíficos. 

_______________________________

 

(De Mercado de abastos)

 

Perderse

 

Perderse allí,

entre los puestos del pescado, 

las cajas de frutas y verduras,

las encimeras de mármol de las carnicerías,

los sacos de especias y legumbres,

los pasillos atestados por la multitud.

 

Perderse allí,

sin remedio,

como perderse en uno mismo,

incapaz de encontrar la salida

y sin fuerzas para intentarlo.

___________________________

 

Vida única

 

No eres nadie.

No pesas nada en el mundo.

 

Pero vienes aquí,

compras el pan, la fruta,

algún pescado;

hablas del tiempo, del fútbol,

de lo cara que está la carne…

Y regresas a tu casa,

donde no te esperan

porque no ocupas ningún espacio

en la vida de nadie.

 

No habrá llanto 

ni compañía en tu despedida.

No es necesario que respondas

a ninguna pregunta,

porque para ti, hace ya tiempo, 

se agotaron las respuestas.

No será historia ni relato

el paso de todo ese tiempo

que jamás compartiste.

 

Cerrada la caja,

cerrado tu mundo

para siempre.

 

Y te borraran de todas las listas

como si nunca hubieras existido.

_______________________________

 

Sísifo

 

Estás cansado del ajetreo,

de idas y venidas sin sentido,

de bajar las expectativas

y la bolsa de basura,

de subir la compra y el volumen

de tus sueños.

 

Y esperas que llegue el día

que no debas soportar esa carga;

dejar de andar subiendo

a esa loma de contratos precarios,

una piedra de afiladas aristas

y dudosas intenciones.

 

Pero sigues ahí,

de nuevo empujando la vida,

para evitar que ruede cuesta abajo

y te arrastre.