Nuñez Salguero, Laura.


Nombre:

Laura Nuñez Salguero

 

Origen:

Talavera la Real, 25 de Octubre de 1997

 

Identidad:

Estudiante y escritora.

 

 

Contacto

lauranu97@gmail.com



Biografía

Nace en Talavera la Real (Badajoz), el 25 de Octubre de 1997. Desde muy pequeña se interesa por temas que parecen banales para otros chicos y chicas de su edad. 

 

Se define como una “devoralibros” a raíz de ser reconocida, con tan sólo 11 años, por el C.P San José de Talavera la Real,  cómo la persona que más libros había leído del centro; su libro favorito de la infancia es Dado duende de Seve Calleja. 

 

Su vida se ha ido desarrollando rodeada de libros, primero como lectora aficionada y después, como escritora. 

 

Tras su comienzo en el instituto y al ser consciente de los problemas de la sociedad, que a ojos de los demás parecían pasar desapercibidos, decide empezar a escribir, pero no los enseña, simplemente le sirve para desahogo personal, hasta que llegada a cuarto de la ESO, decide presentarse a un concurso de relatos que tiene lugar en su instituto, donde resulta premiada, éste es el punto de partida de lo que hoy podéis leer. 

 

A partir de ese momento decide presentarse a todo concurso disponible llegando nuevamente a ser premiada en el año 2018, esta vez en el Instituto Zurbarán. 

 

Es en Octubre de ese mismo año cuando decide empezar a buscar editoriales con el fin de que sus escritos vean la luz, gracias al apoyo recibido de todos cuantos la rodean. Tras enviarlo a once editoriales, diez se ponen en contacto con ella. pues quieren el manuscrito bajo su sello editorial. 

 

Finalmente escoge Editamás Editorial, sita en la Calle Mirlo de nuestra ciudad, Badajoz. 

 

Tras la publicación de Emociones de papel, empieza a aventurarse en concursos de plataformas online resultando finalista en varios de ellos. El dato más destacado, es que en 2021 ha sido seleccionada para cursar el Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores.  


Premios

  • VIII Concurso de Microrrelatos "Pluma, tinta y papel"
  • Historias en Pluma, tinta y papel Edición Especial "Día del Libro"
  • Concurso de Microrrelatos "IES Zurbarán, Día del Libro 2018"
  • XIV Premio de Relatos "Bachiller Diego Sánchez 2014"

Obra publicada

  • Emociones de papel. ISBN: 9788494944086 Editamás editorial. ediciones CREATE.

Textos

Un científico sin reputación ni recursos consiguió lo que nadie antes pudo hacer, inventó la máquina del tiempo. Para probarla pensó en una fecha especial, había muchas para elegir, grandes acontecimientos de la Historia, y otros sucesos como esos, pero como se trataba de probarlo en sí mismo, escogió una fecha íntima.

Decidió viajar a su noveno cumpleaños, su mejor cumpleaños, pero no recordaba porqué, tal vez

porque sus padres aún vivían y sus amigos de la infancia eran los verdaderos.

La máquina del tiempo no era más que un anillo, que se conectaba a través de la piel con su mente mediante impulsos electroquímicos, el pensar en querer ir a una fecha en concreto provocaba que se abriera un vórtice espacio-temporal, que lo envolvía como un huevo.

Cuando quiso transportarse a ese día, recordó involuntariamente su dieciocho cumpleaños, que fue el más infeliz.

Entonces se vio caminando solitario por un cementerio, luego se sentó frente a la lápida de sus padres que habían fallecido unos meses antes debido a un accidente de tráfico, de inmediato recordó el motivo de su bloqueo, él era el conductor y fue una imprudencia conducir ebrio.

Lloró desconsoladamente al revivir ese acontecimiento y por un momento quiso desistir de viajar nuevamente, pero la curiosidad fue mayor y de verdad quería ir a ese mítico noveno cumpleaños.

Allí se transportó y apareció en la casa de su infancia, cómo era invisible, se pudo mezclar en la fiesta sin levantar sospechas. Sin embargo, estaba amargado, no quería estar ahí, sus padres se peleaban sin cesar a cada rato por asuntos triviales, sus amigos solo querían comer tarta e irse a jugar rápido, tenía pocos juguetes y el patio gigante que recordaba, era minúsculo. Entonces, ¿por

qué evocaba tanto ese cumpleaños?, de pronto el agasajado se fue a la habitación y se siguió así mismo, luego pudo ver cómo de un cajón extraía una minúscula linterna, era un tesoro para él, después se metió debajo de la cama con un trozo de pastel. Intrigado, se metió también a duras penas, ya no era tan ágil, en ese momento el chico encendió una vela que puso en el centro del bizcocho -¡Para mí no eres invisible!- le dijo -¡Feliz Cumpleaños!- y lo extendió hacia él.

Sorprendido al principio, más tarde recordó por qué ese día era tan especial, ¡no era la primera vez que viajaba al pasado!.

Emocionado le preguntó al niño -¿Me dejarías jugar con nuestro perro por última vez?-...